3 de octubre de 2016

El misterio de Ken - Julian Hawthorne

Tercer relato que encontramos en la antología Vampiras, de momento he leído y reseñado: La muerta enamorada y Carmilla. He decidido que no voy a leer el siguiente hasta haber reseñado el último leído, porque ya me conozco y me pongo a leer rápidamente uno detrás de otro y luego nunca encuentro el momento de escribir sobre ellos, de esta manera o escribo o no leo, de momento lo cumplo pero no tengo mucha fe en mí misma y mi contención xD


¿De qué trata el relato?

En El misterio de Ken nos encontramos con la historia de dos amigos, uno de ellos acaba de llegar a Europa y le cuenta al otro lo que ahí le pasó la noche de Halloween con una misteriosa mujer. Se supone que es el primer relato directamente vampírico de los Estados Unidos y fue publicado en 1887 por Julian Hawthorne, que es el hijo de Nathaniel Hawthorne.

Mis impresiones

Estamos delante de otra historia escrita por un narrador que a su vez ha recogido del protagonista de la historia, es una manera de alejarse del contenido de lo que aquí se cuenta, se transcribe tal cual la otra persona lo cuenta y así se le pasa a ella la responsabilidad de lo escrito.

El narrador hace tiempo que no ve a su amigo y constata los cambios que en él se han producido, no es el mismo y está claro que algo le ha pasado. Tardamos un poco en conocer la historia de Ken y eso hace que nuestra curiosidad aumente, queremos conocer lo que le ocurrió y más al saber que este encuentro se sitúa el 31 de octubre, igual que lo que le ocurrió a su amigo. Todos "sabemos" que la noche de Halloween es una noche especial, una noche donde se dice que los muertos se levantan de sus tumbas y andan por el mundo, es por ello una noche en la que todo puede ocurrir y la noche propicia para situar la experiencia de Ken.

Es un relato bastante corto, de unas 30 páginas. Nos encontramos con muchas descripciones y poco diálogo, el justo para que escuchemos la historia de boca de Ken, no hay muchos preámbulos porque tampoco tenemos mucha extensión para alargarlo pero aún así, mientras lo leía me daba la impresión que el autor alargaba el encuentro vampírico lo máximo posible y luego, cuando se produce la verdad es que es demasiado breve para poder saborearlo, es quizá lo que menos me ha gustado del escrito, lo que tardamos en llegar y luego lo rápido que pasamos por encima; la verdad es que aunque ocupe esas 30 páginas podrían haber sido menos sin las muchas descripciones que encontramos y no aportan más que atmósfera al libro.

Es un relato bien escrito, que consigue crear una buena atmósfera y rodea la introducción de un gran misterio gracias a lo que le ocurre al banjo de Ken, un instrumento que parece haber envejecido 200 años en muy poco tiempo, es la prueba para que el narrador tenga que creerle, es una prueba física que respalda la historia de su amigo. La mujer vampiro realmente no ocupa un lugar central en la narración, nos enteramos de la historia de Ethelind Fionguala, una joven secuestrada por vampiros que posteriormente fue rescatada por su marido pero no sabemos que le ocurrió luego, ¿se habría convertido? ¿llegó a tiempo su esposo? 

Así pues, un relato que aunque está bien podría haber entrado más en el tema que nos ocupa, es probable que 1887 no fuera un buen momento para hablar de vampiros, pero ya que nos ponemos... en fin, que le falta un poquito de chicha al tema, se trata de forma tan sutil que nos deja con las ganas de más. Es una historia recomendada a todos los públicos y que muchos lectores pueden disfrutar, sobretodo aquellos amantes de las buenas atmósferas, de las visitas nocturnas a cementerios pero sin muchos sustos (por no decir ninguno), a ver si el cuarto es algo más siniestro!



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